¿Quién creó a Dios?

Posted on: octubre 1, 2017 Posted by: Carlos Santos Aguirre Comments: 0

¿Quién creó a Dios?

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Introducción       

Esta es la pregunta que la gente más me ha planteado. He hablado de este tema con una gran cantidad de amigos de diversos países, distintas religiones e ideologías. He podido escuchar numerosos argumentos sobre este tema, algunos con mayor rigor que otros. Tengo varios amigos ateos a los que respeto intelectualmente y les tengo en alta estima, así que espero que mis palabras no se tomen como un ataque. Con todo, voy a hablar en términos generales y hacia todo tipo de público, no solamente a mis amigos ateos, aunque también. Por ello, en medida de lo posible, trataré de evitar términos complejos.

En busca de los más racional 

La pregunta presupone que Dios es una creación. Los cristianos tenemos una palabra distinta para un dios creado, la cual es “ídolo”. El Dios cristiano, por definición, es un Dios que siempre es, ha sido y será, y que no ha tenido un inicio. Es decir, no se rige bajo las leyes que se rigen los humanos. Está por encima del tiempo, espacio, y materia. Es por eso que decir que Dios siempre ha existido, es algo que nos cuesta mucho entender.

Muchas personas de manera errónea piensan que la ciencia puede demostrar el origen de todo sin tener que ir a Dios, o que puede demostrar que Dios no existe. Una de las cosas más comunes que la gente menciona es la teoría del Big Bang. El problema con este enfoque es el siguiente:  la ciencia solo estudia lo creado (a nivel de mecanismo), no a la causa última o creador (a nivel de agente). Esto se ve claramente con la ley de causa y efecto, no puede haber un efecto (la creación) sin una causa (agente creador). Es por eso que la ciencia no puede demostrar nada, ya que estudia la creación. Intentar hacer eso, sería lo mismo que intentar encontrar el que produjo un Samsung Galaxy, en el mismo móvil. O también sería como intentar encontrar a los constructores de una casa en una columna de la casa.

Frente a esto, varias personas consideran que buscar un “dios” para dar explicación al origen de todo es un acto irracional y, por tanto, el ateísmo es la mejor respuesta. Lo curioso de muchos ateos es que no se dan cuenta que si yo hiciera la misma pregunta, pero en el caso de ellos, se verían obligados a ser “irracionales”. ¿Quién creó la materia?, ¿quién creó el espacio?, ¿quién creó las partículas que provocaron todo? Frente a estas preguntas hay dos posibles respuestas: la primera es: “el universo siempre ha existido”, la segunda es: “no hay necesidad de contestar esa pregunta”. Al final tanto los creyentes como los ateos terminan coincidiendo en la causa incausada. Es decir, al final todos recurren, por necesidad, a creer en algo que no tuvo que tener causa. Los ateos tienen la misma o más fe que muchos cristianos en creer que el universo siempre existió. Los cristianos creen que Dios es el creador y que, por tanto, Él está por encima de las leyes. A la luz de esto, tanto el creyente como el ateo creen en algo, no a partir de la certeza absoluta, sino a través de la fe, aunque muchos ateos ni siquiera son conscientes de eso. En cuanto a “no hay necesidad de contestar esa pregunta”, eso es una declaración emocional subjetiva acerca de una pregunta intelectual. Lo que uno no considera necesario, a otro le puede parecer vital. Aquí vamos a contestarla de la manera más honesta posible ya que queremos enriquecer el diálogo intelectual para tomar decisiones de fe estando informados.

Ya seas creyente o ateo, o cualquier otra cosa, es importante que nuestra fe no sea ciega. Hay muchos cristianos que creen por creer, sin saber por qué, y hay muchos ateos que no creen por no creer, sin saber por qué. Recurrir a la evolución y Darwin, o al Big Bang, no demuestra nada en este tema. Parece una tradición atea el creer que ese tipo de respuestas demuestra o justifica el ateísmo como los más racional. Ya se ha mostrado que eso no contesta la pregunta con la que se está lidiando. La pregunta que todos necesitamos responder es: ¿sobre qué se basa mi fe en la no existencia de Dios? o ¿sobre qué se basa mi fe en la existencia de Dios? Un ejemplo real puede ayudar a ver el significado de estas preguntas: tenía un amigo del barrio que quería establecer una relación seria con una chica, ellos habían roto varias veces en el pasado. Esta chica le había sido infiel varias veces. Él me dijo que tenía la intención de irse a vivir con ella, y que pensaba que eso cambiaría las cosas entre ellos y que ella sería más fiel. Yo le pregunté si él realmente tenía fe que ella le sería fiel. Él me dijo que sí. Le respondí que me preocupaba mucho la fe que él tenía en ella porque se basaba en un espejismo. Su fe en la fidelidad de ella se basaba en una probabilidad muy pequeña de que eso fuera realmente cierto. Curiosamente, a mi me tocó enfrentarme a esta pregunta cuando decidí casarme con Sandra. Todo mundo me preguntaba: “¿estás seguro?” o me decía: “eres muy joven, tienes 23 años”, “puede que haya infidelidad en el futuro”. La mayoría de veces respondí a las personas que sí estaba seguro, no por una certeza segura del futuro (no tengo una máquina del tiempo), sino por mi fe, la cual se basaba en Dios y en el carácter de ella. Sandra nunca antes me ha sido infiel, coqueteado con otros chicos, ni abusado emocionalmente de mi. Sino, todo lo contrario, ella me ha amado durante mis peores momentos, y ha estado ahí cuando yo me sentía de lo más despreciable. Mi fe en mi amor por ella se basa en una alta probabilidad que ella va a buscar arreglar las cosas y cultivar el amor entre nosotros, al igual que yo tengo ese mismo deseo e intención. El punto es que todos necesitamos fe para sostener cualquier creencia sobre el origen de todo. Lo que se va a intentar responder es cuál de las posturas necesita menos fe para ser creída, y cuál tiene la mayor probabilidad de ser cierta y congruente con las evidencias que tenemos. En cierto sentido, mientras mayor es la probabilidad de ser cierta, menos fe es necesaria. Es por eso que creo en Dios, porque para ser ateo necesito mucha más fe. Quizás, se puede decir que mi pecado es ser muy incrédulo.

La menor fe y la mayor probabilidad 

¿Todo de la nada?

Creo que hay mayor probabilidad de que haya un Dios por varias razones. Primero, si todo apareció de la nada como algunos afirman, esto sería considerar a la nada como un agente que causa, que crea, lo cual es bastante irracional por la misma naturaleza que la nada tiene. La nada no puede hacer nada. Si la nada hubiera realmente existido, la nada seguiría existiendo. Es más, si la nada, es decir, la no existencia es lo único que aceptamos, por consecuencia, no estaríamos discutiendo de estos temas, porque nunca nada hubiera podido existir. Así que llegados a este punto solo hay dos alternativas: La nada creó todo (lo cual es imposible e irracional), o algo siempre existió y creó todo lo demás. Ahora bien, por lógica, elegimos la segunda opción.

¿Un universo eterno?

Algunos se preguntarán: ¿por qué no decir simplemente que el universo siempre existió? Hay un principal problema con esta postura. Decir que el universo siempre ha existido, es aplicar el atributo de infinitud o eternidad al tiempo, materia y espacio. Esto nos lleva a otra pregunta, ¿puede el tiempo, la materia y  el espacio ser eternos?

El tiempo puede ser definido como lo que mide u observa los cambios en la materia. Por ejemplo: el vaso no está roto, después lo tiro el suelo, el vaso está roto. esos términos de “antes” y “después, nos permiten hacer observaciones de los cambios en la materia, en este caso un vaso.  El problema es que no se puede tener una cantidad infinita de cosas finitas. Por ejemplo, si yo te digo que si presionas el botón que tienes delante, te doy 10 euros. Si el tiempo es infinito, entendiendo el tiempo como lo que mide los cambios, el cambio (apretar un botón) tendría que ser infinito. Estarías siempre apretando el botón. Entonces, ¿te daría alguna vez los diez euros? no. Nunca te los daría. Porque ese cambio (darle al botón) debe ser infinito, y por más veces que le des, siempre hay una siguiente, no podrías alcanzar la infinitud de apretar un botón. Porque estarías dándole al botón toda tu vida y nunca alcanzarías el objetivo. Es por eso que de cosas finitas, es decir, cosas que tienen fin, no se puede tener la infinitud. ¿Acaso se puede tener una serie de eventos de manera infinita? No, porque si tenemos un cambio infinito en la materia (apretar el botón) nunca tendríamos los 10 euros. Es decir, si el tiempo es infinito, no podríamos hablar de un antes y un después entre los eventos. Solo podemos hablar de un antes y un después, precisamente porque el tiempo es finito y debe serlo por la misma razón que podemos observar los cambios de una materia como el ejemplo del vaso.

En el caso de la materia es más de lo mismo ¿cuántos libros se necesita para alcanzar el infinito? Esta pregunta muestra que un libro no puede ser infinito, porque nunca se alcanzaría la infinitud de libros por más que añadamos más y más. Al igual que tampoco podemos tener un cambio infinito con lo de apretar un botón, por más que apriete una vez más, nunca se puede llegar a la infinitud.

Ahora bien, hay que considerar el espacio. El espacio es la relación entre la materia (por ejemplo: la distancia entre un libro y otro). Se ha demostrado que el tiempo y la materia no pueden ser infinitos. Tomando en cuenta que la materia es finita, no se puede tener un espacio infinito, ya que el espacio es la distancia entre dos cuerpos (materia), por eso si la materia es finita, el espacio también lo tiene que ser. Es por eso que discutiendo la idea de un universo eterno no se sostiene precisamente porque no reúne los atributos infinitos, porque esta constituido por cosas finitas, es decir, cosas que tienen fin.

Si Dios es afectado por el tiempo, espacio y materia no puede ser Dios, ya que sería algo finito. Ahora bien, consideremos esta idea: si algo no está sujeto por el tiempo, y el tiempo es la medida de los cambios en la materia, significa que nunca cambia. No hay pasado, ni futuro. Si algo existe sin materia, significa que es un agente inmaterial, no se le puede ver ni tocar. Por tanto, ese algo puede existir sin espacio. Es por eso que algo que existe sin el tiempo, la materia y el espacio es  algo eterno, inmaterial, y omnipresente. A esto le denominamos Dios porque reúne estos atributos. Para tener algo que ha sido creado, necesitas algo que nunca ha sido creado. Es decir, se necesita la causa incausada, se necesita a Dios.

¿Cuál es la evidencia científica? 

Primero que todo, hay mucha evidencia científica que inclina la balanza a que el universo tuvo un comienzo, de hecho el Big Bang es una teoría que apoya esto. No voy a poner toda esa evidencia en este ensayo porque se puede encontrar muy fácilmente. Una de las grandes eminencias más respetadas es Alexander Vilenkin, un físico agnóstico que muestra cómo, sin importar en qué modelo de universo creamos, ha habido un comienzo. Además de esto, encontramos muchas más razones por las cuales pensar que debe haber un Dios. Si pensamos que todo salió del caos, tenemos que admitir que caos y más caos no crea el orden. Es más, es bastante obvio que las cosas tienden al caos cuando un agente o persona no interviene, tan solo tienes que mirar tu habitación o la cocina. Sin embargo, vemos que en el universo hay un orden matemático y muy preciso. Un ejemplo claro es el de las órbitas. Si miramos nuestro ADN , veremos también más de los mismo. Esta es una gran biblioteca de información genética. Si observamos también las armonías en la música, veremos lo mismo. Gracias a la ciencia que estudia las cosas a nivel de mecanismo, sabemos que hay un orden en la creación, es decir, un diseño inteligente. A través de esto, podemos deducir que hay un diseñador inteligente.  A muchos no les gusta esa deducción, pero la otra opción que tenemos es creer que el caos y más caos crea el orden en todas las cosas. Es como si dijera que pateando metales y tornillos, se crea un teléfono móvil. Esto requiere mucha fe, una fe muy ciega. Es por eso que no creo en ello. Para que esos metales y tornillos se vuelvan en un diseño, tiene que existir la intervención de un agente externo dotado de inteligencia. Por ello, podemos concluir que todo en lo que vemos un orden o diseño, apunta a una inteligencia precisamente porque es un diseño inteligente. Debe haber una mente para que haya orden.

Conclusión

En este ensayo se ha mostrado cómo la ciencia estudia las cosas a nivel de mecanismo y no a nivel de agente creador. Se ha demostrado que el universo no es infinito sino finito. Este razonamiento nos lleva a la causa incausada llamada Dios. Además, en el universo vemos un diseño inteligente, lo cual es una evidencia de que hay una inteligencia detrás. Todo esto converge en Dios como el creador.

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