¿Existe una moralidad objetiva?

Posted on: noviembre 2, 2017 Posted by: Carlos Santos Aguirre Comments: 2

¿Existe una moralidad objetiva?

Descargar en: PDF  

“El hombre moderno dice: «Amigo mío, ni en la religión ni en la moral se encuentran las esperanzas de la raza, sino en la educación». Esto, claramente expresado, equivale a: «No podemos decidir lo que es bueno, pero enseñémoselo a nuestros hijos».

G. K. Chesterton

 

Lo que se va a intentar defender en este ensayo es la idea de que ninguna persona puede sostener que Dios no existe y defender una moralidad objetiva. Muchas personas que niegan la existencia de Dios, hablan muy a menudo en términos morales (el bien y el mal). No obstante, esto es una incongruencia en toda regla, ya que una persona que es atea no puede creer en algo que está por encima de este mundo material.

Silogismo 

En este tema es importante que sepamos algo de filosofía. Un silogismo es un argumento que consta de tres proposiciones. La última proposición se deduce, por necesidad, de las dos primeras. Una proposición es un juicio, el cual es una relación lógica entre dos o más conceptos. Por ejemplo:

1-Todos los hombres son mortales.

2-Aristoteles es un hombre.

3- Aristoteles es un mortal.

La conclusión (3) es una deducción lógica de las dos primeras (1 y 2). Por ello, si las premisas son ciertas, la conclusión tiene que serlo también. De un modo muy similar, se puede entender el argumento moral a favor de la existencia de Dios.

1-Si no existe Dios, por consecuencia, no pueden existir los valores morales objetivos.

2-Los valores morales objetivos sí existen.

3-Por tanto, Dios existe.

 

Explicación del silogismo 

Sin Dios, no se puede concebir valores morales objetivos. Un ateo, por lógica, no puede hablar en términos de bondad y maldad, y a la vez, ser tomado en serio. Para mi sorpresa, la mayoría de gente que sostiene una postura atea o agnóstica, no relaciona la consecuencia que esto tendría cuando se habla de la moralidad. Si los humanos somos un accidente de la naturaleza, nadie puede realmente recriminar nada a nadie basado en la objetividad. Si un tigre se come a otro animal, nadie se lo lleva a la corte porque el tigre está siendo simplemente un tigre. Pero si un humano se come a otro a humano, lo llevamos a la corte precisamente porque no está siendo un humano. Si alguien dice que algo es injusto o malo y no cree en Dios, esos términos no tienen ningún peso. Sería lo mismo que recriminar el no ser alto, a un chico bajo de estatura, o quejarnos porque a alguien le gusta más el chocolate que la vainilla. Sería como recriminar a un tigre el ser tigre. Todo se reduciría tan solo a opiniones y preferencias, pero de ninguna manera, a una acusación moral objetiva, ya que solo a través de esta, se concibe ese deber moral objetivo que pedimos que se cumpla. Para saber que algo está torcido necesitamos conocer lo que es una línea recta. Del mismo modo, para saber que algo está mal, necesitamos saber lo que está bien, y aunque esto ha sido aplicado de diversas maneras, el principio es el mismo. Ahora bien, con esto no se pretende defender que no puede existir algún tipo de moralidad sin la existencia de Dios. Lo que se está defendiendo es, que sin Dios, solo se puede hablar de una moralidad subjetiva, pero nunca de una objetiva. Cuando algo es objetivo, da igual lo que piense el sujeto. Un ejemplo objetivo sería decir que la carne aporta proteína animal a nuestro cuerpo. Un ejemplo subjetivo sería decir que la carne es lo más delicioso que existe. Da igual lo que se piense de la carne, se debe aceptar que aporta proteínas.

Como ya se ha mostrado antes, si la moralidad es algo meramente subjetivo, entonces cualquiera podría decir que violar a una niña está bien o mal, ya que sería lo mismo que decir que prefieres arroz en vez de pan. No sería posible entablar una discusión moral objetiva porque no habría ninguna linea recta que nos permitiera decir que algo está torcido.

¿Existen varios tipos de moralidad? 

Alguien podría pensar que la razón por la cual las personas tienen diferentes verdades o maneras de ver ‘el bien’ o ‘el mal’ es porque han vivido en diferentes civilizaciones o épocas. Muchos utilizan este concepto para refutar la idea de que la moralidad pueda ser objetiva. La confusión de este enfoque reside en que interpretamos las distintas aplicaciones del bien o del mal como si se tratara de moralidades distintas. Por ejemplo: en una tribu de África, se tenía la creencia de que era bueno exponer al recién nacido al humo que producen los arbustos en llamas. Uno podría objetar que debido a que esto es así, esa tribu tenía una moralidad distinta que la nuestra. Pero esto es falso, porque de nuevo se está confundiendo un intento por practicar el bien con la errónea idea de que se trata de una moralidad distinta. En el corazón de los padres estaba el deber de cuidar y proteger a sus hijos, esa es la obligación moral objetiva, pero equivocadamente pensaban que la mejor manera de practicar esa obligación, era seguir la creencia que se tenía respecto al humo. En sus cabezas estaban cumpliendo con su deber moral, pero debido a la ignorancia estaban perjudicando al niño. Eso se puede pasar por alto porque se sabe que son ignorantes respecto a ese tema. Pero si se dijese que el padre sabe que eso no es bueno para el niño y aun así lo hace, le culparíamos y le sentenciaríamos por intentar hacer eso. Con este ejemplo, se ve claramente que todos tenemos una obligación moral objetiva, a pesar de la relatividad de sus manifestaciones. Hay situaciones en las que es difícil decir si un acto está mal o bien, sin embargo, hay otros actos que son claramente buenos (cuidar de tu hijo) o claramente malos (violar a un bebe por diversión). Se reconoce que hay una área gris en esto, pero también hay un blanco como los copos de nieve y un negro como la noche oscura. El hecho de que las aplicaciones del bien o del mal resulten ser algo relativas no anula ni refuta que haya valores morales objetivos.

Algunos han establecido aplicaciones prácticas de esa auténtica moral que se acercan más al ideal de esta, mientras que otros no han tenido tanto éxito en ello o simplemente se han negado a hacerlo. Esta explicación se parece a la realización de un retrato: algunos pintores, no tan buenos, plasmarán en el lienzo algo no tan cercano a la realidad, sin embargo, los pintores que poseen mucha pericia en su pincel, retratarán con una excelente precisión. Los dos grupos se han esforzado por pintar el mismo rostro, aunque unos con más éxito que otros. La bondad y la maldad posan en cada área de nuestras vidas, nosotros elegimos a cuál de las dos retratamos y cómo de preciso somos

Algunas objeciones 

“La moralidad nace de nuestros instintos”

Algunas personas pueden decir que no existen los valores morales objetivos, sino que todos esos sentimientos que nos dictan lo que deberíamos hacer, nacen de nuestros instintos. Esto es falso. Se refuta con un sencillo ejemplo: en un ataque de robo, usted está en una joyería con sus hijos. En ese preciso momento le saltan dos instintos: uno de ellos es el de supervivencia y le pide escapar porque sabe que corre peligro, sin embargo, el otro instinto es el de preservación de la especie y le pide quedarse a luchar por sus hijos. Pese a que hay un conflicto entre estos dos instintos, el deber moral objetivo nos dice que lo que está bien es quedarnos y proteger a nuestros hijos. A la luz de esta verdad, se podría decir que los instintos son como las marchas de la caja de cambios de un coche. Ninguna marcha es mala o buena, sino que la marcha estará bien o mal, dependiendo del momento y la situación. Del mismo modo, los valores morales objetivos nos dirán en qué momentos debemos alimentar un instinto u otro.

“Se puede ser bueno sin Dios”

Sí se puede cumplir con ese deber moral objetivo sin creer en Dios. La idea que se defiende en este ensayo es la siguiente: no se puede concebir valores morales objetivos sin un agente externo por encima de este mundo material. De otro modo, tendríamos valores morales subjetivos ya que variaría según el orden natural. Todo se reduciría a opiniones y preferencias como aquel que prefiere el cochinillo a la ensalada.

“La evolución nos ha dado nuestra moralidad”

Se podría conceder esto sin ningún problema si no fuera por el tipo de moralidad que se discute en este ensayo. La evolución no ha podido dar una moralidad objetiva porque eso implicaría, por necesidad, aceptar que hay algo por encima de este mundo material que va más allá de la supervivencia del más fuerte. En todo caso, se hablaría de una moralidad subjetiva. Pero esto no serviría para nada, porque sería lo mismo que discutir sobre qué color es más bueno y qué otro es más malo.

 

Cita:  Chesterton, G. K. (2007): Herejes, Barcelona, El Cobre Ediciones.

2 People reacted on this

  1. Falacias y más falacias, pero no es culpa del autor del post sino de las cadenas de desinformación y spam que repiten este tipo de afirmaciones (letra por letra idénticas), voy a poner una respuesta para refutar esto, aunque advierto no está completa porque en realidad es un fragmento de un post mío en mi blog:

    (1) Lo primero con lo que debo comenzar es con una pregunta obvia: ¿Cómo sabe el teísta que Dios es bueno por naturaleza? Antes de abordar la discusión desde un aspecto ontológico (i.e. qué es la moral objetiva) hay que pasar por los aspectos epistemológicos subyacentes, el conocer cómo se conocen las cosas nos puede dar cuenta de por qué son como son. Si se afirma que Dios es el estándar de la moral, hay que preguntarse antes cómo se sabe eso. Sin embargo, lejos de lo que el teísmo busca, la indagación sobre cómo saben ellos que Dios es bueno y el estándar de la moral conduce a la conclusión inversa: la moralidad objetiva no puede sustentarse desde Dios alguno o no requiere de Dios alguno.

    ¿Por qué es Dios bueno por naturaleza? frente al teísmo se presentan de forma exhaustiva tres posibilidades (ya abordadas en el post de Eutifrón) que parten de que no se puede concebir sin contradicción que Dios no sea bueno: (i) La naturaleza de Dios es buena porque es buena en sí misma – Dios contiene una serie de propiedades en sí mismas buenas que lo hacen ser bueno, (ii) La naturaleza de Dios es buena porque le pertenece a Dios – las propiedades que lo hacen ser bueno son buenas porque Dios las posee, (iii) Dios es bueno en sí (de forma suficiente).

    (a) la opción (i) implica que Dios posee una serie de propiedades buenas en sí mismas que lo hacen ser bueno; dígase, ser justo, misericordioso, amoroso, etc. Contuviera Dios propiedades contrarias, no sería bueno.

    Al tomar esta opción, el cristiano estaría aceptando que aquello que es correcto o incorrecto, existe independientemente no sólo de las actitudes de Dios, sino de su existencia. Tales propiedades son un constituyente de tal dios, este se referencia sobre ellas más no al contrario. De hecho, podemos concebir qué sería un ser (e.g.) misericordioso independientemente de concebir a Dios como existente.

    Al mismo tiempo, si podemos identificar que Dios es bueno en sí mismo porque posee una serie de propiedades que lo hacen ser bueno, entonces podemos identificar bajo el mismo token que (e.g.) la violación es mala porque posee también una serie de propiedades que la hacen mala. Por tanto, Dios no es ni epistemológicamente ni ontológicamente necesario para la moral.

    De la misma forma, Dios al ser bueno por naturaleza no puede establecer como buenas cosas que son en sí mismas incorrectas; sino que, por el contrario, está obligado a establecer como bueno solo aquello que Dios razonaría que cuenta con las características para serlo. Por tanto, nunca valoraría que algo como (e.g) matar por diversión está bien porque razonaría que esto en sí mismo no es correcto. Las valoraciones morales de Dios dependen de lo que es correcto o incorrecto. Más no al revés.

    (b) a su vez, decir que la naturaleza de Dios es buena al contener propiedades que son buenas porque Dios las posee, da lugar a que las propiedades que lo hacen bueno sean arbitrarias. Si Dios contiene propiedades como ser despiadado, cruel, indiferente, tales deberían ser entendidas como buenas, pues las poseería Dios – que no puede no ser bueno después de todo. Conversamente, propiedades como ser amoroso, misericordioso o justo no serían buenas si no le pertenecen e inclusive podrían ser malas.

    Al tomar esta opción el cristiano cae en el escepticismo moral: no saber qué es bueno. ¿Cómo sabemos que Dios es bueno, cuando puede poseer propiedades que reconocemos como incorrectas, por ejemplo, ser despiadado? ¿Cómo sabemos que las propiedades que reconocemos como incorrectas son tales, si Dios que es bueno por naturaleza puede poseerlas?

    De la misma forma, afirmar que lo que establece Dios es un reflejo de su naturaleza benigna es una petición de principio sobre tal: Si Dios establece que matar es bueno esto debe ser correcto, dado que Dios no establecería nada que no lo fuera así, pues como se ha definido, su naturaleza simplemente no lo permite.

    Al partir de que no se puede concebir sin contradicción que Dios no sea bueno, el cristiano simplemente está obligado a presuponer que lo que establece Dios sobre algo es bueno porque su naturaleza es buena, no importa qué tan arbitrario parezca. Después de todo, Dios es el estándar y regente de toda moral por lo cual alguna razón moral suficiente tendrá Dios para establecer el valor moral de tales cosas. No presuponer esto es no creer sinceramente en que es bueno por naturaleza.

    (c) la última opción (iii) consiste en afirmar que Dios es bueno en sí mismo, el hecho de que sea Dios es una condición necesaria y suficiente para ser bueno. El decir “Dios es bueno” indica que ser bueno en sí es una propiedad de Dios independientemente de si posee o no otras propiedades y si estas son buenas en sí mismas o no.

    Sin embargo, esto es problemático. Si Dios es bueno a secas entonces esto implica que no debe poseer de forma necesaria propiedades como ser amoroso, justo, misericordioso etc. Poseerlas sería gratuito: no le añaden ni le restan a su estatus de ser bueno. Igualmente, propiedades como ser violador, asesino, dictador. En fin, Dios podría poseer cualquier tipo de propiedades, las consideremos buenas o no, pues después de todo Dios es bueno y punto.

    En realidad, esta tercera opción es idéntica a la primera y segunda en cuanto a que conduce entonces a las mismas implicaciones: (i) El amor, la misericordia, la justicia pueden existir de forma independiente de Dios, y (ii) al ser Dios el estándar de lo bueno y no tener que poseer de forma necesaria dichas propiedades, cosas como la justicia puede no ser buena e inclusive ser mala.

    La diferencia es que esta opción deja ver la enfermedad inevitable en la presuposición de que no se puede concebir sin contradicción que Dios no es bueno: podría poseer o no poseer cualquier cosa, por lo cual no cumple con el supuesto rol de ser estándar de moralidad objetiva alguna.
    _____
    Listo, he refutado (ha sido la filosofía en realidad) que tal cosa como Dios sea responsable de la existencia de valoraciones morales objetivas.

    1. Muchas gracias por participar y tomarte el tiempo de dar una explicación respecto a este tema. Antes de responderte, me gustaría saber cómo concibes una moralidad objetiva sin Dios. Estoy intrigado en saber cómo puedes justificar la objetividad de la moralidad sin incluir un agente externo más allá de este mundo material. Con todo, por lo que he visto en tu página y por tu comentario, veo que tienes una gran soltura en utilizar palabras como “falacia” o frases como “he refutado”. No tengo problema con ese uso del lenguaje, pero quiero preguntarte también qué es lo que te llevó a crear una página para demostrar que todos los argumentos a favor de la existencia de Dios son unas “falacias”. Un saludo.

Leave a Reply:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: