El lugar que tiene la disciplina en nuestra devoción a Dios

Posted on: marzo 4, 2018 Posted by: Carlos Santos Aguirre Comments: 0

El lugar que tiene la disciplina en nuestra devoción a Dios

Disciplínate a ti mismo para la piedad” 1 Timoteo 4:17                                        Descargar en: PDF

Muy a menudo se puede pensar que no se debe forzar la devoción hacia Dios con horarios o planificación, sino que debe nacer de una manera natural. Por “natural”, se suele referirse a las emociones. Es decir, si no sientes o no tienes ganas de orar o leer la Biblia, entonces no lo hagas. Si este acto de devoción es forzado o planificado entonces es algo legalista.

Aunque haya mucha lógica en ese punto de vista, no parece tener un vinculo real con la condición humana. Solo una persona ingenua que ignora nuestra naturaleza podría decir algo así. Los seres humanos estamos tan acostumbrados a la nada que ni siquiera somos conscientes de nuestro vacío espiritual, de nuestra pobreza espiritual. No es nada sorprendente que Cristo dijera “Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat. 5:3). Somos dichosos y afortunados cuando somos conscientes de nuestra pobreza espiritual, porque nos mueve a ir a Dios, a hacer algo al respecto. Por eso Pablo dijo: “Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no.”( Rom. 7:18). Pablo, el mismo que dijo aquellas palabras a Timoteo sobre disciplinarse para la piedad, es el mismo que da la solución al problema de la carne: “golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.”(1 Cor. 9:27). Este asunto tiene bastante complejidad porque es falso que podemos ser espirituales por nuestra fuerza de voluntad en ser disciplinados, ya que vemos que los atributos de la espiritualidad en Dios son frutos del Espíritu (Gál. 5:22), no frutos de nuestros esfuerzos humanos. Entonces, ¿qué lugar tiene la disciplina en relación con la piedad, con nuestro devoción a Dios?

El lugar que tiene la disciplina en todo esto, es el mismo lugar que tiene una pastilla a la hora de sanarnos. Dios utiliza nuestra disciplina como una herramienta, a través de la cual, Él hace posible todo tipo de frutos espirituales. La pastilla es la que nos sana, el deber nuestro es tomarla. Del mismo modo, el Espíritu produce todo tipo de frutos en nosotros, pero necesitamos ir a la presencia de Dios en oración y en su Palabra. Por ello, voy a sugerir un plan simple de cómo se puede disciplinar uno mismo para la piedad. Naturalmente, todo esto empieza con nuestros tiempos con Dios. A continuación, se expondrán tres puntos prácticos de cómo lograrlo:

1-Mira tu horario y reserva al menos una hora para Dios: Creo que la manera es que siempre sea a la misma hora o parte del día, porque facilita que se vuelva un hábito. Lo importante es respetar esa hora sagrada. Es como si fuera una hora de trabajo, pero obviamente esto es aun más importante. En cuanto al tiempo, no hay una regla, pero hay un principio universal que se aplica a todas las relaciones, este es: no puedes tener calidad sin cantidad. Necesitas pasar bastante tiempo a lo largo de los días con una persona, para que haya calidad y se vuelva una relación más profunda y significativa. Es cierto que la cantidad de tiempo no garantiza la calidad de la relación, pero sin cantidad de tiempo es imposible llegar a tener calidad en una relación. Si Dios es nuestro deleite, no tendremos problemas en reservar una hora dedicada a Él. Las personas enamoradas se quejarían si les dijéramos que solo pueden pasar una hora con su pareja, les parecería demasiado poco.

2-Evita las distracciones: Es importante buscar un sitio donde no vamos a estar expuestos a tentaciones. También las distracciones del internet o de las aplicaciones de móvil pueden ser un problema. Hay que deshacernos de todo eso. Algo que trato de hacer cada mañana es levantarme a las 7:00 AM,  preparar un té o café, y no mirar nada de redes sociales para que mi mente no esté distraída y así poder tener una hora o hora y media de conexión espiritual con Dios. Suelo dedicar 20’ a la lectura y meditación de la Biblia, otros 20’ a la lectura de un libro espiritual, y otros 20’ a la oración. Obviamente trato de crecer en estas areas cada día más. Pero es importante empezar con metas pequeñas y realistas. Esto facilitará el ser fiel en lo poco, y así crecer en disciplina de una manera orgánica.

3-Ten un plan de lectura: He hablado con muchas personas que no se sienten animadas  en tener tiempos con Dios porque no tienen un plan de lectura que cubra las necesidades del momento o que aporte un crecimiento significativo. Estas preguntas pueden ayudar a saber qué cosas se puede estudiar:

-¿Qué es aquello de lo que careces?

-¿Qué necesitas en tu vida?

-¿Qué quieres conocer más?

-¿Qué son aquellos temas de la Biblia que te hacen dudar?

-¿Qué pecados están controlando tu vida?

También se puede pedir ayuda al respecto a otras personas que te conocen. Hay muchos métodos de lectura bíblica que pueden ser muy beneficiosos dependiendo de la necesidad del momento:

 

-Plan de lectura completo de la Biblia.

-El estudio de un personaje bíblico.

-El estudio histórico y sociocultural de un libro de la Biblia.

-El estudio de un tema a través del uso de concordancias.

-Memorizar grandes trozos de la Biblia.

-Comentario bíblico de un libro de la Biblia .

-Analizar en detalle secciones pequeñas (3 o 4 versículos) de un libro de la Biblia.

No dejes que pase un día más sin tener estas tres cosas resueltas, mi oración es que a través de estos 3 puntos prácticos puedas obtener los infinitos tesoros de tener una relación con Dios en la que Él es tu máximo deleite. A Dios sea la gloria.

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