Jesús y las mujeres: un enfoque social del problema

Posted on: marzo 10, 2018 Posted by: Carlos Santos Aguirre Comments: 2

Jesús y las mujeres: un enfoque social del problema

“En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que [Jesús] hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ¿Qué tratas de averiguar? o: ¿Por qué hablas con ella?”

Juan 4:27

 

 

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Lo que me ha movido a interesarme en el concepto de feminidad o todo lo relacionado con la mujer desde la perspectiva bíblica, ha sido el mandamiento de amar a mi prójimo. Algunos pensarán que no hay necesidad de hablar de temas sociales porque no tienen ningún valor, y que solamente hay que hablar de temas bíblicos. Ese enfoque es bastante inadecuado si se toma en cuenta lo que dicen las escrituras y el hecho de que el amor hacia el prójimo tiene que ocurrir en nuestra existencia material. Los humanos existimos dentro de un contexto socio-cultural determinado en el tiempo, no nos podemos extraer de la realidad social en la que nos relacionamos. Por ello, una de las mayores maneras de amar al prójimo es protegiéndolo de amenazas externas y denunciar claramente aquellos actos que son abusivos y que no nacen del amor. Es más, vemos que este es el corazón de Dios a lo largo de la Biblia y que es algo que somos llamados a obedecer. Algunos ejemplos son estos (énfasis añadido):

“Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended al huérfano, abogad por la viuda. (Isaias 1:17) 

Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados.  Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado.” (Proverbios 31:8-9)

“Así ha dicho el SEÑOR de los ejércitos: Juicio verdadero juzgad, y misericordia y compasión practicad cada uno con su hermano. No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni traméis el mal en vuestros corazones unos contra otros.” (Zacarías 7:9-10)

“Así dice el SEÑOR: ‘Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. (Jeremías 22:3) 

“Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas.” (Mateo 7:12)

Una de las maneras más efectivas de obedecer estas escrituras es aprendiendo a hacer el bien, reconociendo las injusticias que los desdichados sufren. Si no se conoce la situación social de nuestro prójimo, ¿cómo entonces podemos defender sus derechos y reprender al opresor? No es nada sorprendente que Dios diera gran énfasis a cuidar de las viudas y de los huérfanos, ya que ambos grupos eran los más perjudicados en aquel entonces. El amor se aplica en nuestro entorno más inmediato, pero también dentro de un contexto social, no fuera de él. Es bastante simplista y erróneo pensar que no hace falta tomar en cuenta las injusticias sociales para amar. En esa época había injusticias sistemáticas contra ciertos grupos sociales que las escrituras reconocen repetidamente: los extranjeros, los leprosos, los huérfanos y las viudas. La Palabra nos llama a abrir la boca por aquellos que están oprimidos, defender sus derechos, y reprender a los opresores. El amar a nuestro prójimo se manifiesta no solamente buscando su salvación espiritual, sino también buscando su bienestar en la sociedad y luchando por sus derechos. Este ejemplo lo vemos en Jesús que no solo se interesó en predicar y salvar a la gente espiritualmente, sino que sanó a muchas personas de sus enfermedades aunque sanar a la gente no era algo directamente ligado a la salvación. También Cristo amó al prójimo confrontando el abuso de poder por parte de los fariseos y maestros de la ley. Dentro de las iglesias, puede haber un temor de hablar de temas sociales porque se piensa que la salvación es lo único que importa, y que si alguien habla de temas sociales, esa persona corre el peligro de obsesionarse con aquella causa y no con lo espiritual. Como se ha mostrado, esta manera de pensar no es solo simplista, sino que también es una enseñanza que no va acorde con la Biblia. Es cierto que alguien se puede obsesionar con algún tema social, al igual que alguien se puede obsesionar con su pareja. Pero el hecho de que exista esa posibilidad, no hace que el matrimonio sea algo malo o algo que se tenga que evitar. Del mismo modo, el hecho de que alguien pueda obsesionarse con un tema social no elimina la responsabilidad que se tiene de pensar en esto y hacer algo al respecto. Es de suma importancia examinarse a sí mismo para no caer en está práctica dañina. Es dañina porque enfatiza la idea de la salvación del alma para evitar que alguien piense en los temas sociales. Es dañina porque la Biblia no excluye la justicia social, sino que la integra dentro del llamado de amar al prójimo. A la luz de esto, he creído oportuno considerar la situación social de la mujer en el primer siglo de manera muy breve, con el fin de mostrar que no ha habido ningún hombre en la tierra que ha amado más a las mujeres que Jesús. Si uno de los mandamientos más grandes es amar al prójimo, y el prójimo es la mujer, no hay ninguna mejor manera de cumplir con eso que viendo e imitando el ejemplo de Jesús.

Contexto socio-cultural  

Para entender lo revolucionario que fue Jesús en su época con respecto a su trato con las mujeres, es de suma importancia tener en cuenta que los discípulos veían a Jesús como un rabino. Los rabinos estrictos tenían prohibido hablar con una mujer fuera de casa. Un rabino de estos no hablaba ni en público con su hermana, mujer o hija. Si le veían hablando con una mujer en público era el fin de su buena reputación. Muchos rabinos despreciaban tanto a las mujeres, y las creían tan incapaces de recibir ninguna enseñanza real que decían: “Mejor es quemar las palabras de la ley que confiárselas a las mujeres”. De hecho,  el precepto rabínico rezaba: “que nadie hable con una mujer en la calle; no, ni aunque sea su esposa”. A las mujeres tampoco se les enseñaba la Tora. Lo más lamentable de esta manera machista de pensar es que ni siquiera vemos que el Antiguo Testamento enseña este tipo de ideas. A la luz de esto, se puede deducir que dichos comportamientos no fueron frutos del estudio de la ley de Dios. Con todo, Jesús no se amoldó a esta manera de pensar mundana. A continuación, se analizará una de las interacciones que Cristo tuvo con una mujer samaritana.

Juan 4:7-17, 27 (LBLA)

7 Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: Dame de beber. 8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 Entonces la mujer samaritana le dijo: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.) 10 Respondió Jesús y le dijo: Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a El, y El te hubiera dado agua viva. 11 Ella le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. 15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla. 16 El le dijo: Ve, llama a tu marido y ven acá. 17 Respondió la mujer y le dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: “No tengo marido”, 18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. […] 27 En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ¿Qué tratas de averiguar? o: ¿Por qué hablas con ella?

 

Jesús desecha el racismo 

Ella responde con sorpresa porque los judíos no tenían una relación armoniosa con los samaritanos. De hecho, existían tensiones racistas por parte de los judíos hacia los samaritanos debido a tres razones: primero, el abandono de las leyes de Dios; en segundo lugar, los samaritanos no eran judíos puros; en tercer lugar, los samaritanos mezclaron la fe de Dios y su raza con los paganos.

 

Jesús la trata con igualdad 

Jesús no confrontó sus pecados como si por el hecho de ser mujer fuera más sucia  o peor que un hombre que cometiera los mismos pecados. El no utiliza un doble estándar  machista para hablar del pecado de la mujer. Es muy común en nuestra sociedad que se le aplauda a un hombre que se acuesta con varias mujeres en un fin de semana, y que por el mismo acto, se etiquete a una mujer de fácil o sucia. Naturalmente, este comportamiento no es justificado en la Biblia para ninguno de los géneros, no obstante, es importante enfatizar el ejemplo de Jesús, ya que Él no la trata de manera distinta o peor basado en el hecho de que ella era una mujer.

Jesús rompió los esquemas machistas 

A pesar de que Jesús era consciente que sus discípulos le veían como un rabino, no le importó arriesgar su reputación social para establecer el ejemplo de cómo un hombre debe tratar a una mujer. No solamente rompió esa barrera racista, sino también esa barrera machista. Jesús utilizó su poder para servir, no para abusar. No solamente lo hizo con la mujer samaritana, sino también con su madre, María Magdalena, Marta, la mujer con la enfermedad de flujo, entre muchas otras.

 

Conclusión 

Como se ha podido ver, Jesús fue un revolucionario, no solo con sus enseñanzas sino también con su ejemplo. La lección de todo esto es que la mejor manera de erradicar el machismo, el racismo y cualquier tipo de opresión es enseñando a los demás a ser como Cristo. Su amor no se quedó limitado al concepto de salvación espiritual, sino que alcanzó todas las esferas del individuo, proveyendo con esto también un bienestar social en esta vida efímera.

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  1. Me he encantado leer este texto! Especialmente en luz de 8M, creo, para mí, la explicación del contexto social-cultural lo ha dado el toque final, de verdad, o sea este contexto no parece ser muy conocido o quizás que sea poco estudiado no sé, porque es que cambia mucho el impacto de la escritura. Finalmente, este de con miedo de que alguien se obsessione con las temas sociales asi que huimos de ellas, me hace cuestionarme mucho porque es justo por esto que me pongo al otro lado de preocuparme mas de su liberación social, que sé tambien el otro extremo tampoco es bueno. Pero en fin, me ha encantado ese articulo, me ha hecho reflexionar muchisímo.

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