¿Por qué es necesario ser un miembro de la iglesia?- Los fundamentos bíblicos de reunirse como iglesia

Posted on: marzo 13, 2018 Posted by: Carlos Santos Aguirre Comments: 0

¿Por qué es necesario ser un miembro de la iglesia?- Los fundamentos bíblicos de reunirse como iglesia

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En mi carrera, estudié lingüística y literatura inglesa. En una clase llamada Introducción a la lingüística, había un hombre con un humor algo rebuscado: mi profesor Bautista Horcajada. Se solía reír de bromas que, según él, eran profundas y con mucha agudeza mental. Supongo que para mi primer año, no tenía ninguna de esas dos cosas, ya que ni siquiera me daba cuenta de cuándo él terminaba una broma. Horcajada acostumbraba a dejar un silencio, mientras te miraba con fija concentración, y luego se reía con un gesto muy propio de los cínicos literarios. Aprendí, con mucho sufrimiento y aburrimiento, las cosas que se suponía que debía saber, no sé si para ser un filólogo, o para simplemente aprobar el examen. Con todo, lo más valioso que saqué de toda aquella borrosa experiencia fue apreciar los sonidos de una manera más técnica.

Esta historia es pertinente porque gracias a estas clases aprendí que hay dos grandes maneras de contemplar el arte musical: una es desde un enfoque analítico-científico; Esto involucra estudios de ondas y sus tipos, registros, entre otros muchos términos de los cuales no entiendo nada. El otro modo es un enfoque experiencial. Esto significa que, como seres humanos, experimentamos sensaciones como cuando escuchamos esa canción que nos pone la piel de gallina y hasta nos salen plumas, o cuando Pavarotti hizo uso de esas cuerdas vocales tan robustas y elásticas, o cuando BB King hacía llorar las cuerdas de su guitarra llamada Lucille. Para muchos de nosotros, el primer enfoque puede tener algo de interés, quizás el mismo interés que un niño encuentra en la oscuridad, el cual es casi nulo. Sin embargo, el enfoque experiencial es el que no podemos evitar ya que nos impacta e influye a un nivel emocional, y evitarlo sería como querer esconderse del sol.

Del mismo modo, la iglesia puede ser concebida de estas dos maneras. Naturalmente, el primer enfoque es el estudio doctrinal que se denomina teología, donde se establecen todos los principios de lo que es una iglesia y todas sus implicaciones. El segundo es el experimentar todo lo teórico de una manera plena. Algo que he observado es que muy pocas personas son capaces de experimentar lo que se supone que es la iglesia sin entender su base bíblica. El problema quizás reside en que muchos creyentes creen que saben lo primero, y sin embargo, no se muestra, ni se ve eso en la experiencia que tienen. Esta es la razón por la cual escribo este artículo. Creo que si no entendemos los fundamentos bíblicos sobre ser parte de una membresía local de una iglesia, no vamos a ser capaces de actuar y sentir en concordancia con la verdad revelada en las escrituras. Sabemos que hay muchas personas que justifican su falta de participación en una iglesia o congregación alegando que irse de una congregación o iglesia no significa dejar a Dios. Otra justificación es que cualquiera puede seguir a Dios sin necesariamente ir a una iglesia. Por último, otras piensan que si su consciencia no se siente bien con lo que hace la iglesia, eso da la libertad a desmembrarse del cuerpo local, sin que eso signifique dejar de formar parte del cuerpo universal de Cristo. Todos estos comportamientos tienen su raíz, hasta cierto grado, en una falta de convicción sobre el primer aspecto, que es el teológico. Otras personas, aunque en cierto modo, crean en la importancia de congregarse en una iglesia, tienen una experiencia espiritual bastante aburrida y pobre. Frente a esto, es vital ver este acontecimiento con los ojos de Dios. He ahí la importancia de abarcar este asunto.

La base doctrinal de formar parte de una iglesia.

 

1-El sistema de Dios (1 Corintios 12:12-31)

El primer punto se denomina el “sistema” de Dios. Un sistema, por definición, es un conjunto de órganos, miembros o partes que intervienen en alguna de las principales funciones. Por tanto, no debemos tener miedo de utilizar ese término porque, en sí mismo, no es negativo. Esta escritura nos muestra un paralelismo, el de un sistema biológico con el de un sistema espiritual-familiar. La analogía del cuerpo tiene un significado global pero también local. Por ejemplo, en Efesios 1:22-23 se habla de la iglesia en el sentido global, mientras que en Apocalipsis, capítulos 2 y 3, se menciona a la iglesia en el sentido local, de acuerdo a su geografía. Otra de las razones por las cuales sabemos que se está refiriendo a la iglesia en el sentido local es la manera en cómo Pablo habla sobre los miembros del cuerpo. Yo soy un dedo, tú eres un pie, él es una mano, ella es un hombro. Es decir, personas especificas, con funciones y roles específicos. Este es el sistema de Dios.

Una gran pregunta es si la iglesia se debe reunir en casas o en un edificio. Algunas personas con las que he hablado piensan que no es bíblico ni agradable a Dios reunirse en un edificio, y que lo bíblico es solo reunirse en casas. No voy a dar una explicación exhaustiva sobre si la iglesia se debe reunir en edificios o en casas. Solamente diré cuatro razones, a modo de esbozo, sobre mi pensamiento al respecto. Primero, la iglesia por definición son miembros (personas reales) de un cuerpo (un grupo concreto limitado por su geografía) cuya cabeza es Cristo. Segundo, una casa es un tipo de edificio además de ser un constructo o concepto social y cultural, por tanto, lo que algunos consideran una casa, otros podrían considerarlo un edificio. ¿Dónde empieza lo que es un edificio? ¿Dónde acaba lo que es una casa? No se puede establecer un dogma inquebrantable de una percepción. En tercer lugar, el considerar una práctica de la iglesia como si fuera una ordenanza o mandato no es una interpretación viable, ya que entonces tendríamos que seguir muchas prácticas culturales como si fueran mandatos si aplicamos la misma lógica a todo. Cuarto, lo que hace a un grupo de personas “iglesia” no es el edificio ni la casa, sino las funciones que los miembros (discípulos) cumplen en armonía con la cabeza que es Cristo. Siempre y cuando esto último se pueda seguir de la mejor manera, el lugar de reunión tiene un papel complementario y secundario. De ningún modo esencial. Por ello, cada vez que me refiera al cuerpo o a la iglesia, se debe entender como un grupo de discípulos concretos limitados por su geografía, no como el edificio o casa.

Esta doctrina sobre la iglesia tiene unas implicaciones determinantes y transformadoras en la vida espiritual de una persona. Digo determinantes porque Dios confiere la autoridad a su iglesia para determinar si ese miembro cumple los requisitos para ser un discípulo de Jesús. Por ejemplo, si un hermano mantiene relaciones sexuales fuera del matrimonio sin ningún ánimo de arrepentirse y cambiar, la iglesia tiene la autoridad de excomulgarle. Esto se parece mucho a un partido de fútbol, cuando alguien comete una falta contra otro jugador. Muchos se quejan del árbitro y de sus decisiones. Pero por mucho que se quejen, en la mayoría de los casos, el árbitro es el único que puede determinar si lo ocurrido fue una falta. En cuanto a lo transformador, hay cosas que solo pueden ocurrir si formamos parte de una iglesia local, que de otro modo, no sucederían según el plan de Dios. Por ejemplo, el hecho de que los mismos hermanos y hermanas estén al tanto de lo que ocurre en la vida de una persona da lugar a una ayuda más precisa. Esto muestra cómo la iglesia, como organismo local, tiene ese poder para transformar la vida de las personas. Como vamos a ver en las escrituras, estos aspectos tanto transformadores como determinantes se solapan.

La tesis que se va a defender es bastante clara: el pertenecer al cuerpo de Cristo universal en el Nuevo Testamento significó, en gran medida, formar parte de un cuerpo de Cristo local.

 

  1. A) Resolución de conflictos.

Mateo 18:15-17

Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. (Mateo 18:15-17)

Aquí vemos cómo la iglesia ejerce un papel disciplinario. Hay un miembro que ha pecado contra otro miembro. Este miembro se niega a escuchar. Jesús nos manda a hablar con uno o dos hermanos más de la iglesia. Si esa persona sigue negándose a escuchar, Jesús dice que hay que comunicárselo a la iglesia. Si después de todo esto no hay ningún buen resultado, la iglesia tiene el poder de determinar que ese miembro no es un discípulo. Las referencias de “gentil” y “recaudador de impuestos” denotan un significado equivalente a una persona que no tiene a Dios, se ven estos usos a lo largo del Nuevo Testamento. Pero este poder de determinar tiene un peso espiritual. No es algo que Dios no tome en cuenta. Como se ve en las escrituras, fue Dios mismo quién confirió a la iglesia ese poder. La naturaleza del problema es bastante delicada. Para aquellas personas que no forman parte de una iglesia local, o no ven la importancia en ello, se encuentran en un gran conflicto moral. ¿A quién se lo debo decir? ¿Qué iglesia? ¿De qué grupo de personas está hablando? ¿Cómo puedo obedecer esa escritura? Es bastante claro que las escrituras presuponen un contacto continuo con un cuerpo de Cristo local. Cuando Jesús dijo: “dilo a la iglesia”, la persona que escuchaba esto sabía de quiénes estaba hablando. Es más, por el hecho de ser iglesia, reunían los requisitos para desempeñar esa medida disciplinaria.

 

  1. B) La excomulgación

1 corintios 5:12-13

Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia ? Pero Dios juzga a los que están fuera. EXPULSAD DE ENTRE VOSOTROS AL MALVADO.

 

Aquí no está hablando en el sentido universal sino local, refiriéndose, en este caso, a la iglesia de Corinto. Decir a alguien: “ya no formas parte de esta iglesia”, es lo mismo que decir “ya no formas parte del cuerpo de Cristo”. La iglesia tiene este poder. No podríamos obedecer esta escritura si no existiera una iglesia local. No sería posible. ¿Quiénes son los responsables de tal labor? De hecho, podemos ver que al estar unidos a un cuerpo local, nos protegemos de endurecernos por el engaño del pecado (Hebreos 3:13). En cierto sentido, deberíamos todos querer ser puestos en esa situación, ya que Dios, a través de los miembros, nos protege de nuestra propia iniquidad y nos da disciplina por amor, incluso cuando eso significa que se nos debe excomulgar o expulsar.

 

  1. C) Sumisión y reconocimiento a los líderes

Hebreos 13:17

Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.

1 Tesalonicenses 5:12-13

Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen, y que los tengáis en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivid en paz los unos con los otros.

Como podemos ver en las escrituras, es un requisito bíblico el obedecer a nuestros líderes. No solamente se nos manda a cumplir con lo que digan, sino también tener una especie de afecto hacia ellos a través del reconocimiento y estimación del trabajo que ellos hacen. Esto es una realidad bíblica que solo se puede practicar si de verdad formamos parte de un organismo local. De otro modo, no podríamos responder a las siguientes preguntas: ¿A quién debemos sumisión, honra y estimación? ¿Quién es nuestro pastor? ¿Cómo sabe el pastor de quien debe cuidar si no estamos comprometidos a una iglesia local que sigue a Dios?

  1. D) El deber de los ancianos de cuidar al rebaño

Hechos 20:28

Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.

1 Pedro 5:2-3

Pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño

En estas dos escrituras se llama a los ancianos de una iglesia a cuidar del rebaño, de sus miembros. Se dice que a ellos se les han confiado estos discípulos. En estos pasajes se puede ver que necesitamos formar parte de un cuerpo de Cristo local. Si alguien niega esto, debe responder a estas preguntas: ¿Cómo van a saber quiénes son parte del rebaño? ¿Quién es el rebaño? No hay manera de pensar, de pastorear, de cubrir necesidades si no se tienen personas concretas que entran en la definición de rebaño.

  1. E) El deber que tenemos los unos con los otros.

Hebreos 3:12-13

Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.

Hebreos 10:23-25

Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.

Mateo 18:19-20

Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Como se ve en las escrituras, se puede percibir ese espíritu de comunidad en la iglesia. Los miembros de un cuerpo local se necesitan exhortar cada día, considerar cómo estimularse al amor y a las buenas obras, y tener tiempos de oración juntos. No es nada sorprendente que en hebreos 10 se nos anime a no dejar de congregarnos, ya que es necesario reunirnos como miembros, frecuentemente, para poder cumplir con todos estos preceptos. Es verdad que algunas cosas se podrían practicar de una manera más aislada sin necesidad de reunirse en grupo. De hecho, en muchos casos, es necesario si queremos tener conversaciones uno a uno. Pero de ninguna manera deberíamos interpretar esta posibilidad y necesidad como una licencia para defender o justificar la falta de unión con una iglesia local. Porque ese no es el énfasis que las escrituras muestran. Los grupos pequeños de discipulado son una gran herramienta práctica para obedecer estas escrituras.

Resumen

Aunque para algunos estos puntos parezcan básicos y cosas que ya se saben, les sorprendería saber cuánta gente ha dejado la iglesia o no tiene un compromiso profundo con el cuerpo debido a una falta de convicción en este tema. En vista de todo lo que se ha mostrado, se podría decir con gran confianza que la iglesia local es una manifestación o expresión de la iglesia universal de Cristo. Es precisamente por eso que un discípulo que pertenece a un cuerpo local de Cristo puede decir: “Soy miembro de este cuerpo en concreto, la expresión de la iglesia universal, por tanto, en este lugar geográfico (Por ejemplo: Madrid), con este grupo de hermanos y hermanas en concreto, debo practicar todo lo que la escritura dice sobre la iglesia y familia”. Como se observa, el plan de Dios para la iglesia nunca fue algo distinto que esto. Por lo tanto, cualquier persona que profesa ser cristiano o cristiana debe ver la necesidad de formar parte de una iglesia local que ama a Dios. No se puede tener un impacto espiritual dentro y fuera de la iglesia, si no obedecemos algo tan esencial.

La experiencia espiritual de formar parte de una iglesia

 

  1. A) Como congregación

 En este apartado se abordará, como el titulo establece, el tema de una experiencia espiritual. Muy a menudo, podemos experimentar la iglesia como algo aburrido y sin importancia. Creo firmemente que esto se debe, en parte, a una falta de convicción y apreciación del mundo espiritual. Naturalmente, esto degenera en una falta de compromiso y respeto hacia las cosas relacionadas con la iglesia. Por ejemplo: la falta de deseo por servir, el no querer participar en las actividades, el llegar tarde a las reuniones, el no querer formar parte de un grupo pequeño, entre otras cosas. No es bueno que la culpabilidad de no hacer ciertas cosas sean el motor que nos lleve a practicarlas, sino una convicción sobre el plan de Dios para su iglesia. Las cosas que suceden en la iglesia no deben girar alrededor de nosotros, sino de Dios.

Una experiencia centrada en uno mismo:

  • “hace calor”
  • “hace frío”
  • “Tengo sueño”
  • “Ha desafinado”
  • “No me gusta cómo pronuncia”
  • “No me gusta cómo va vestido”
  • “Me aburro”
  • “La reunión se demasiado larga”
  • “pufff quieren hablar conmigo luego…”
  • “Encima me piden que ayude con el equipo de sonido…”

Una experiencia centrada en Dios:

  • Dios está siendo glorificado, exaltado y celebrado
  • Se le está alabando a través de salmos e himnos
  • Se está participando de la Santa Cena, lo cual es esencial para conmemorar su muerte.
  • Celebramos los atributos de Dios (su omnipotencia, omnisciencia, sabiduría, belleza, etc.)
  • El Espíritu Santo de Dios que está en cada uno de nosotros obra de manera sobrenatural en nuestros corazones para ayudarnos con cualquier situación.
  • La gente que viene puede ver a Jesús a través del amor que nos tenemos entre nosotros
  • Como miembro (ya seas una mano, o pie, o lo que sea) podrás cumplir con tu función de servir con tu don y poder cubrir las necesidades de los demás
  • Como miembro podrás recibir el cuidado, el ánimo, el amor y la ayuda necesaria para que tus necesidades a todos los niveles también puedan ser cubiertas.
  • Podemos orar también como iglesia para cambiar el mundo. Si de verdad creemos en la oración, veremos lo importante que son las oraciones que se hacen.
  • Poder mostrar a los invitados los que significa ser parte del reino de Dios y disfrutar de ello.

 

  1. B) Como grupos pequeños de discipulado

 

Los grupos pequeños (mini-grupos) son una manera práctica y efectiva de poder llevar a cabo el plan de Dios para su iglesia. No es la única manera, pero es una manera. A veces podemos verlo como algo sin importancia o que no necesitamos para nuestro bienestar espiritual. Es bastante improbable encontrar la ayuda necesaria si no estamos en continuo contacto con otros miembros, donde podemos ser vulnerables y contar lo que nos pasa. Aún es menos probable dar la ayuda que otros necesitan. El fin de los grupos pequeños es obedecer el plan de Dios. La Palabra penetra los corazones mostrando cómo estamos; incluso ese aburrimiento sobre la verdad revelada es, en sí mismo, una muestra de que nuestros corazones están duros. Con esa revelación, puede haber una ayuda más especifica y personalizada. Es ir básicamente a esas fuentes de agua viva que Dios solo da. Es el lugar donde los unos llevamos las cargas de los otros (Gálatas 6:2). Es tratar de lidiar con lo que la palabra ha revelado en nosotros, ya sea orgullo, arrogancia, tristeza, falta de ánimo, preocupación. Muchas almas sanan porque Dios obra en la unidad. Podemos también mencionar las oraciones que se hacen por dos o tres reunidos en el nombre de Cristo. Estas personas pueden transformar el mundo con sus peticiones porque toman en serio la oración colectiva que empieza por “Padre nuestro”. Los grupos pequeños pueden transformar cualquier cosa para la gloria de Dios.

Posibles objeciones

No se pretende establecer un dogma inquebrantable ni juzgar a las personas que dicen las frases que se van a analizar. Dios es el juez. Lamentablemente hay muchas personas que justifican de manera intelectual sus acciones, cuando en realidad sus problemas no son teológicos, sino de corazón. En cierto modo, han utilizado la palabra de Dios para defender una teología de libertades y autonomía, en vez de ver cuál es el énfasis de la Biblia en cuanto la unidad.

“La iglesia no glorifica a Dios, por eso me voy”

Esto es algo delicado, ya que glorificar a Dios es algo esencial en la vida de un cristiano (1Cor. 10:31) Creo que esto sí debe tener lugar en situaciones heréticas, y quizás en algunas otras. Por ejemplo, si se está diciendo que Cristo no es el hijo de Dios o si se está apoyando y permitiendo la inmoralidad sexual. No obstante, he visto una gran cantidad de personas que utilizan esta frase muy a la ligera y de una manera muy subjetiva. Muchas veces cuando se dice que la iglesia “no glorifica a Dios”, lo que uno está diciendo es “no están dirigiendo la iglesia de la mejor manera”, “yo lo haría distinto”, “no lo están haciendo cómo yo creo que es lo mejor”. Obviamente esto está basado muchas veces en nuestras percepciones y pasados. Hay que cuidarse de ser muy dogmáticos y dar espacio a las formas y maneras, siempre y cuando no sea ninguna cosa estrictamente pecaminosa.

Esto nos lleva a una pregunta: ¿Bajo qué circunstancias debo dejar la congregación de la que formo parte? Si consideramos el Nuevo Testamento, nos daremos cuenta de que no se animaba a los miembros a dejar su congregación, sino todo lo contrario. Por ejemplo, la iglesia de Corinto estaba pasando por muchas cosas que eran realmente lamentables, desde pecados sexuales muy graves hasta muchas ideas retorcidas sobre la verdad. Cualquier persona podría haber dicho que ellos “no glorificaban a Dios”. Lo curioso es que, en este caso, podrían tener razón en decir eso, dada la cantidad de problemas que la iglesia de Corinto atravesaba. Sin embargo, Pablo no llama al remanente espiritual o anima a la gente a dejar la iglesia, sino que hace todo lo posible por ayudarles a arrepentirse. Si tomamos en cuenta los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, vemos que muchas iglesias no estaban bien. La iglesia que sale mejor parada fue la de Filadelfia, y una de las peores fue la de Sardis. Dado que entre estas iglesias había alrededor de 45km de distancia, y la gente, por lo general, hacía viajes más largos por otras razones, habría sido más fácil animar a los miembros más espirituales a dejar la iglesia de Sardis por la de Filadelfia, Sin embargo, en ningún momento se hizo esto.

Con esto no estoy diciendo que bajo ninguna circunstancia se pueda dejar una iglesia. Algo que observamos con claridad es que no vemos que la gente deje iglesias por las razones que mucha gente hoy deja la iglesia. El estado espiritual de las iglesias del N.T. dejaba, en algunos casos, mucho que desear. Pero estos problemas eran incluso más graves que los problemas por los que muchos dejan sus iglesias en la actualidad; sin embargo, en las escrituras no vemos que estos problemas sean una razón para abandonar una iglesia. Espero que esto dé un temor santo delante de Dios a la hora de considerar esta pregunta: ¿Bajo qué circunstancias debo a la congregación de la que formo parte? Es por eso que me inclino a pensar que si las razones no son estrictamente heréticas, puede haber esperanza para trabajar hacia la unidad. La siguiente escritura es siempre un gran recordatorio y reto de luchar por la unidad.

Efesios 4:1-6

Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.

“Mi conciencia me dice que debo irme”

El tema de la conciencia es delicado. Esta nos ayuda a discernir cuándo algo está bien o mal. Por regla general, es bueno seguir lo que nos dice (1 Pedro 3:16/ 1 Timoteo 3:9) y tratar de guardarla limpia. En este sentido, es una herramienta espiritual que actúa como parte de nuestra guía. Ahora bien, nuestra conciencia no debe ser toda nuestra guía, ya que puede estar bíblicamente equivocada. Por ejemplo, en Romanos 14 había gente que solo comía verduras, valoraba unos días más que otros, y se abstenían del vino por su conciencia. No podemos declarar algo como malo, solo porque esta nos lo dice. Con esto vemos que a veces hay que calibrarla cuando se trata de temas morales y no tomar decisiones basándonos solo en lo que ella nos dice, sino también en todas las escrituras que hablan sobre la iglesia. Después de todo, las escrituras deben tener más peso que nuestra conciencia, ya que Dios es el creador de la moralidad y Señor de nuestra conciencia. ¿Qué dice tu conciencia sobre todas las escrituras de pertenecer a un cuerpo de Cristo local, la unidad y la resolución de conflictos?

“No obligaron al eunuco a ir a una iglesia”

Buscar el caso del eunuco en Hechos 8 para justificar el irse de la iglesia debe preocuparnos. En distintas conversaciones, he podido ver que se utiliza esta escritura para defender la idea de que se puede vivir un cristianismo aislado, sin ningún tipo de mentor espiritual, porque vemos cómo el eunuco vuelve a África sin Felipe. Primero que todo, ¿Qué nos hace enfocarnos y preferir el basar una decisión de tanto peso en solamente esta escritura, y no en todas las demás que hemos mencionado? En segundo lugar, sabemos que había una comunidad judía en esa época en Etiopia. De hecho, en 1 Reyes 10:1-10, vemos cómo una reina etíope visita a Salomón en Jerusalén. Sabemos que no hubo ningún mentor que fuera con él de vuelta. No obstante, hay mucha probabilidad de que el eunuco volviera a visitar Jerusalén, dada su posición. En esto podemos especular muchas cosas. ¿Quizás volvió, y convirtió a muchos? ¿Quizás ya había creyentes, y él estaba todavía en su búsqueda? No hay manera de saberlo. La Biblia no da más detalles sobre este encuentro entre Felipe y el Eunuco. De todos modos, buscar un caso aislado para justificar toda una teología es preocupante. Me pregunto qué persona quiere vivir aislada para no participar de todas las bendiciones que se encuentran en una iglesia. Con todo, la pregunta de corazón que se debe hacer es: ¿Qué me mueve a preferir Hechos 8 y así estar de manera independiente? Eso es conceder ya bastante, porque no creo que el caso del eunuco deba tomarse como una licencia o permiso espiritual para justificar el no estar unido a una iglesia local, precisamente porque sí sabemos que había una comunidad judía en Etiopia. Además, tenemos ordenanzas claras sobre la vida como iglesia, las cuales no se muestran como opcionales. Es por eso que previamente hemos visto el fundamento bíblico de formar parte de una iglesia.

“Pablo vivía su cristianismo de manera más independiente”

Es claro que Pablo tuvo muchos viajes misioneros donde no había iglesia. Lo curioso es que el rápidamente formaba parte de una iglesia, ya que convertía a mucha gente. Pero lo que le movía a ir a todas las naciones del mundo era su amor a Dios y a la gente. La motivación no era vivir su cristianismo de una manera independiente. De hecho, sabemos que se mantenía en contacto con las iglesias, oraba por ellas, lloraba por ellas. Tenía una profunda conexión emocional con los demás miembros de otras partes. En ocasiones, se llevaba a gente como Timoteo. Pablo, en su comportamiento y en sus cartas, muestra ser un excelente ejemplo de unidad y de entender lo que significa ser parte de una iglesia. De todos modos, justificar la autonomía personal con el ejemplo de Pablo es algo contradictorio por la motivación. Pablo se iba de misionero precisamente porque amaba la iglesia y a Dios, no porque quisiera ir por su cuenta.

“Irme de la iglesia, no es dejar a Dios”

Es muy complicado evaluar esa frase sin un contexto claro. Sin embargo, se puede decir un par de cosas al respecto. Dios ha dado un poder transformador y determinante a la iglesia, y esto no se debe tomar a la ligera. Creo que la persona que quiera irse de la iglesia “movido por Dios”, debe asegurarse de que su evaluación toma en cuenta todas las escrituras de las que hemos hablado. A veces podemos utilizar esta idea de irnos sin dejar a Dios, por conflictos personales con otros miembros, o desacuerdos en cuanto el liderazgo de la iglesia. Por todo lo que hemos visto, se podría decir que irse de la iglesia por una razón que no es herética puede ser, con gran probabilidad, algo muy erróneo y desagradable delante de Dios. Lo que diga la iglesia sobre nosotros debe importarnos si de verdad entendemos el poder que Dios le ha dado !Cuidémonos de buscar explicaciones teológicas para justificar actos que no vienen de un corazón que busca la unidad!

Santiago 3:14-18

Pero si tenéis celos amargos y ambición personal en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica. Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala. Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz.

“Me veo con algunos hermanos y hermanas, aunque no vaya a las principales reuniones”

Quizás hay personas que tratan de tener algún tipo de contacto. Aunque esto es bueno, hay muchas otras cosas que no se pueden obedecer si no se está realmente integrado en un organismo local. Como hemos visto en el fundamento doctrinal de la iglesia, hay que estar comprometidos, no solamente de corazón sino también en la práctica. De otro modo, encontramos una gran inconsistencia entre lo que dice las escrituras con el grado en el que algunos practican esta realidad espiritual. Hay que tener cuidado en intentar hacer algo para justificar que no formamos parte de todo. Reunirse con personas de una manera aislada y poco frecuente no obedece ni práctica el énfasis bíblico sobre formar parte de un organismo local.

Conclusión

Todas estos conceptos espirituales y sus implicaciones prácticas están arraigadas en la verdad bíblica que la iglesia local es una expresión visible de la iglesia universal. El pertenecer al cuerpo de Cristo universal en el Nuevo Testamento significó formar parte de un cuerpo de Cristo local. Es un regalo de Dios comprado con la sangre de Cristo. Os ruego que no os apartéis de esta gran bendición. No os desmembréis de este cuerpo !A Dios sea toda la gloria¡

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