1. ¿Podría considerarse la pandemia como un acto de Dios dado que Él está en control?

1.1 ¿Qué significa «acto» y «estar en control»?

¡Bienvenido a la serie bíblica sobre la pandemia! Hoy es el segundo día de la serie (día 2 de 8). A lo largo de estos días vamos a intentar  pensar la pandemia a la luz de las escrituras. Si quieres saber todos los puntos que vamos a tocar cada día pincha aquí Hoy vamos a analizar qué se entiende por la frase «acto de Dios» y «estar en control». Vamos a explorar qué distintos significados pueden tener esas frases. Esto es clave si queremos tener cuidado con nuestra doctrina, y el efecto que tiene esta a la hora de enseñar a otros. ¡Entremos al tema!

El método que voy a utilizar para analizar esta idea del acto de Dios es la deconstrucción. Esto significa que se va a tratar de quitar cada “ladrillo” con la finalidad de ver cómo se han construido ciertas doctrinas. Desde este enfoque podemos iluminar aspectos de estos conceptos que quizá han quedado olvidados o pasados por alto. Cuando se ilumina o enfatiza aspectos de algo, siempre quedan oscurecidos otros, como la luz sobre un orador delante de su audiencia. Dicho de otro modo, se va a tratar de problematizar la palabra acto y la palabra control con el objetivo de ver los posibles sentidos que se le puede proyectar.

Cuando se habla del acto de alguien, por lo general, se entiende aquella acción que se produce por una persona. El acto se distingue de la intención de la persona, ya que, a simple vista, podemos ver una acción cometida, sin saber cuál fue su intención. En este sentido, la intención de la persona vendría hacer el resultado que se espera de esa acción. Por ejemplo: voy a preparar un plato especial para mi esposa (acto) con la intención (consecuencia esperada) de que se sienta especial y amada. La complejidad de este asunto radica en que las cosas que hacemos no siempre cumplen la intención que teníamos. Cuando nos referimos a la consecuencia de nuestro acto (ya sea que refleje o no nuestra intención) nos referimos al efecto objetivo. Siguiendo con la ilustración del plato especial, digamos que al final puse azúcar en vez de sal (me ha pasado…) a la olla y no probé la comida mientras cocinaba. Y a la hora de sentarnos a cenar, la comida sabe fatal. Estoy seguro que ella valorará mi esfuerzo, pero sería pedir mucho que se sienta super especial por una mala cena, cosa que podría haber evitado con probar la comida y fijarme bien en los ingredientes. Alguno podría llamar esto «accidente», otros «negligencia». El punto central de este supuesto evento es ver que la intención de nuestros actos no siempre se cumple. En síntesis, se puede entonces hablar del acto intencionado (acción + intención) y efecto o consecuencia objetiva (el resultado de nuestro acto). Aunque esto tal vez parezca algo complejo, rutinariamente hacemos uso de expresiones como: «ya sé que hice eso, pero no era mi intención hacerte sentir así», «dan igual las buenas intenciones, no hiciste el trabajo», «sé que no era tu intención, pero has llegado tarde y eso me molesta», «no sé por qué dijo eso, pero creo que fue para hacerme daño», etc. Todo el tiempo tratamos de establecer de qué modo la intención refleja o no el acto de una persona. La tensión entre ambas es algo delicada, puesto que en algunas situaciones las intenciones quedan en un segundo plano: el hombre que asesina a alguien es enviado a la cárcel, aunque su intención no era terminar matando al otro. También ocurre lo contrario: la pareja que actúa de un “modo correcto” hacia su cónyuge con el fin de no levantar sospechas de su infidelidad. En este último ejemplo, las acciones son secundarias porque tienen un interés egoísta, la intención es lo que importa más (no actuar raro para no ser descubierto)

Ahora bien, cuando se hace uso de la frase «Dios está en control» parece que se intenta relacionar la intención de Dios con el efecto o consecuencia objetiva. Es decir, esta manera de pensar estar frase asume o exige que si algo ha ocurrido (consecuencia objetiva), tiene que forzosamente ser la intención de Dios porque Dios puede hacer todo lo que quiera al ser todopoderoso. Si aplicamos este enfoque a la pandemia, esta lógica sería aplicada algo así: «como Dios está en control, la pandemia (algo que ha ocurrido, un hecho) tiene que haber sido la intención o voluntad de Dios (algo que Dios quiere) porque, al ser todopoderoso, todo lo que pasa es por consecuencia de la acción de Dios». Esto implica dos cosas: (1) todo lo que ocurre en el mundo es la consecuencia o resultado esperado por Dios; (2) por ello, todo acto o hecho que se observa en la realidad es un acto intencionado de Dios. Esto nos lleva a la siguiente conclusión: todo evento o suceso es un acto intencionado de Dios porque Él está en control. Lo que he dicho hasta ahora en este párrafo no refleja lo que pienso. Lo que he intentado hacer es analizar esta idea generalizada sobre «Dios está en control» hasta sus últimas consecuencias e implicaciones.

Si tomamos una pausa en meditar en las consecuencias de la conclusión anterior (todo hecho es un acto intencionado de Dios porque Él está en control), esto trae consigo muchas preguntas:

  • ¿Dios siempre cumple su intención en cada ser humano?
  • ¿Los humanos pecan porque es la voluntad de Dios?
  • ¿Dios causa el mal que ocurre en el mundo teniendo en cuenta que Él es todopoderoso?
  • ¿Dios controla las voluntades de las personas como si fueran robots o autómatas?
  • ¿Es un acto intencionado porque Dios ha predestinado todo acontecimiento, incluso el pecado?
  • ¿Es un acto intencionado porque Dios conoce todo lo que va a ocurrir?
  • ¿Es un acto intencionado porque Dios castiga a la gente?
  • ¿Todo desastre natural es causado por Dios?
  • ¿Dios ha querido crear un universo lleno de sufrimiento y de mal?

Cualquiera que sostenga esa opinión debe ser capaz de responder a estas preguntas con las escrituras. Como vemos, esas frases tan fáciles de decir («Dios está en control» o «es un acto de Dios) tienen implicaciones grandes en cómo entendemos el carácter de Dios y cómo ayudamos a los demás con la Biblia. En los siguientes apartados se tratará de iluminar esas zonas de la Biblia que han pasado desapercibidas en este tema. Y se va a analizar conceptos bíblicos junto con escrituras para ver si hay otra manera de entender el poder de Dios, y el hecho de que Él es soberano y está en control.

Con esto finaliza nuestro segundo día de la serie. Mañana vamos a analizar qué se entiende por permisión (el acto de permitir algo) y causación (el acto de causar algo). Vamos a explorar evidencia bíblica para poder ver de qué modo se ilustran estos dos conceptos (permisión y causación). ¡Comparte esto con todo aquel que tenga hambre de respuestas! ¡Hasta mañana! 

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