2. ¿Cuál debe ser nuestra actitud y ejemplo como cristianos en días de pandemia?

2.3 ¿Cómo servir o ministrar en el dolor? 

¡Bienvenido a la serie bíblica sobre la pandemia! Hoy es el séptimo día de la serie (día 7 de 8). A lo largo de estos días vamos a intentar  pensar la pandemia a la luz de las escrituras. Si quieres saber todos los puntos que hemos tocado hasta ahora pincha aquí Hoy vamos a analizar dos modos esenciales que nos van a ayudar a servir o ministrar a otros en dolor.  ¡Entremos al tema!

a) Llorando con los que lloran: para empezar la Biblia dice que «no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7). Pero (¡atención!), en ningún momento la Biblia nos dice que no debemos sufrir o llorar. De hecho, nos llama a todo lo contrario: «lloren con los que lloran» (Romanos 12:15). «Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él» (1 Corintios 12:26). Hay que tener cuidado para no caer en el error de interpretar el sufrimiento o el llanto de los demás como falta de fe o falta de espiritualidad. A la luz de esto, un cristiano puede llorar mucho ante esta situación y llorar por sus familiares fallecidos y aun así estar firme en su fe. El miedo o el temor puede ser un problema porque paraliza nuestro amor, y como ya lo hemos visto antes, sacrificar nuestras vidas en servicio a los demás es mucho más importante que preservarla. Con esto no estoy diciendo que debemos ser negligentes y temerarios, y no seguir las pautas de los profesionales. Esa actitud no tiene otro nombre que «necedad».

b) Siendo prudentes con lo que decimos: «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan» (Efesios 4:29). De acuerdo a la escritura, se puede considerar como «palabra mala» no aquella que no edifica ni imparte gracia. Esto quiere decir que hay muchas cosas que podemos decir a la gente que está pasando por una situación trágica como «todo pasa por algo», «es la voluntad de Dios», «será un castigo de Dios», «te entiendo, sé cómo te sientes», etc. La realidad es que si no hemos pasado por lo mismo que la persona con la que estamos hablando, probablemente no la podemos entender. Y aunque hayamos pasado por lo mismo, eso no garantiza que esa persona experimente del mismo modo el dolor. Si nos sabemos qué decir, es mejor quedarnos callados y consultar con gente que tiene sabiduría en estas áreas. Incluso en Google se puede buscar: «¿qué cosas decir o no decir cuando alguien pasa por luto?» o «¿cómo apoyar a alguien que ha perdido a un familiar?». Podemos ocasionar muchas heridas en personas y alejarlas por decir cosas imprudentes que ni siquiera sabemos. Quiero recomendar un libro para todos aquellos que hablan inglés: There is no good card for this por Kelsey Crowe y Emily McDowell. También tiene una ponencia de una hora sobre este libro para todo aquel que quiera verlo1https://www.youtube.com/watch?v=NpoM6GiF0Hs, los subtítulos en español están bastante bien. Este libro me hizo dar cuenta de mis meteduras de patas a la hora de consolar a alguien, pero también me equipó con muchas herramientas para obedecer la escrituras citada anteriormente.

Con esto finaliza nuestro séptimo día de la serie. Mañana vamos a repasar las conclusiones a las que hemos llegado en cada apartado con el fin de aportar un resumen de lo que hemos aprendido durante este recorrido. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí. ¡Hasta mañana!

Referencias   [ + ]

1. https://www.youtube.com/watch?v=NpoM6GiF0Hs

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